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Tulum, a 130 km al sur de Cancún, es uno de los sitios arqueológicos mayas más bellos. Es pequeño pero dispuesto con un gusto exquisito. Se sitúa sobre unos acantilados que desde 15 m de altura dominan la costa caribeña y sus aguas verde turquesa. Aquellos aventureros del pasado, quizá poseídos por el espíritu de Eldorado, quedaron impresionados por las brillantes fachadas de colores de los edificios, puesto que Tulum no puede ser comparada, en el aspecto arquitectónico, con las grandes ciudades mayas de la península yucateca. El visitante nunca olvidará Tulum. Además, es un importante centro espiritual y cultural, y uno de los lugares más destacados del mundo maya.
En la población de Tulum hay un par de hoteles y restaurantes. Todos los establecimientos importantes se encuentran a lo largo de la carretera principal. El viajero puede cambiar de dinero, alquilar bicicletas y automóviles a buen precio. Las mejores opciones para alojarse son las cabañas y los campings que se hallan diseminados por la carretera que bordea la costa en dirección a Punta Allen, al sur de las ruinas. Allí el viajero puede alquilar una cabaña o el espacio para plantar una tienda o colgar una hamaca. Situados en un paraje espectacular en lo alto de los acantilados, estos lugares para alojarse son algunos de los más buscados en Quintana Roo, y tanto la salida del sol como el atardecer son maravillosos. A pesar de la creciente afluencia de turistas, la hermosa playa de arenas blancas y cálidas aguas cristalinas, parece casi vacía. Aunque acampar en la playa resulta gratuito en México, plantar la tienda cerca de las cabañas puede irritar a sus propietarios, de modo que o se paga una módica cantidad o se recomienda acampar más lejos. Los lugares con cabañas próximos a las ruinas son los más animados debido a los restaurantes y bar-discotecas.  
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